Uruguay llamó a la comunidad internacional a concertar mecanismos

En el marco de la reunión ordinaria entre los ministros de los países que integran el Consejo Agropecuario del Sur (CAS) realizada el martes 4 de mayo, Uruguay fue parte firmante de una Declaración de Principios y Valores de la región para la producción de alimentos en el marco del desarrollo sostenible.

El miércoles, con el fin de informar la relevancia del acuerdo, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ing. Carlos Uriarte, y la secretaria técnica del CAS, Alejandra Sarquis, participaron de una conferencia de prensa a distancia.

El ministro expresó que la declaración de los ministros de Agricultura de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, miembros del CAS, coincide en que los países enfrentan desafíos comunes, que se plantean en el marco de las negociaciones internacionales en materia de desarrollo sostenible. Atento a ello,  es muy valioso compilar en una declaración, los principios y valores compartidos por los Ministerios de Agricultura de la región.

Uriarte agregó que pese a que estos principios y valores están ampliamente reconocidos en el plano internacional, los países miembros elaboraron esta estrategia para hacer un llamamiento a la comunidad internacional a concertar  acuerdos y mecanismos globales que permitan pasar de lo declarativo a lo operativo.

SARQUIS: SON LOS PAÍSES EN CONJUNTO LOS QUE SALEN ADELANTE.

Al hacer uso de la palabra, Sarquis expuso sobre la importancia que el Consejo tiene para el intercambio entre los ministros regionales.

Explico que el CAS es el foro ministerial de consulta y coordinación de acciones regionales, integrado por los Ministros de Agricultura de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Comenzó a funcionar desde su conformación en el año 2003 a iniciativa de los ministros de los mencionados  países, para lograr la coordinación de acciones y la generación de políticas regionales.

“Todos sabemos, y cada vez más, que cada país no es un ente separado, sino es la región en conjunto, los países en conjunto los que salen adelante, sobre todo en nuestro sector agroalimentario donde tienen tanto peso las exportaciones”, agregó.

URIARTE EXPLICÓ LOS 8 PUNTOS ACORDADOS.

El titular del MGAP retomó la palabra y explicitó los puntos acordados en la reunión que se llevó a cabo a distancia. Los 8 puntos fueron los siguientes: 1) seguridad alimentaria, 2) desarrollo sostenible, 3) responsabilidades comunes pero diferenciadas, 4) transición justa y el respeto a las diversidades locales, 5) pago por servicios ecosistémicos, 6) género y pueblos originarios, 7) cooperación internacional y 8) comercio internacional.

1) SEGURIDAD ALIMENTARIA.

El primer postulado que integra el acuerdo firmado, hace referencia a la seguridad alimentaria.  En el marco actual de pandemia, la región está llamada a cumplir un rol central frente a los desafíos que presenta el contexto internacional. Nuestros países se ubican dentro de los principales proveedores mundiales de alimentos sanos, nutritivos y de calidad, de conformidad con la Agenda 2030 y en particular, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), “Fin de la pobreza” y  “Hambre cero”.

Asimismo, Uriarte recordó que para Uruguay es fundamental continuar creciendo en el control y cuidado de la inocuidad de los alimentos.

El cambio climático es un desafío de toda la humanidad, al adoptar medidas que reviertan este fenómeno, debemos dar prioridad fundamental de salvaguardar la seguridad alimentaria y acabar con el hambre. Los sistemas de producción de alimentos son particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático. Los desafíos que impone el tema hacen imprescindible centrar los esfuerzos en la adaptación, a fin de garantizar la resiliencia del sistema y mantener la producción necesaria para la seguridad alimentaria.

Necesitamos producir más y mejores alimentos, al mismo tiempo que generar mecanismos que aseguren el acceso físico, social y económico a éstos. Destacamos el aporte de la agricultura y la ganadería sostenible a la seguridad alimentaria, al desarrollo económico y al arraigo territorial.

2) DESARROLLO SOSTENIBLE.

El siguiente punto detallado por Uriarte fue el desarrollo sostenible y ratificó que el acuerdo explicita el  compromiso de producir alimentos de forma sostenible, respetando el equilibrio entre los tres pilares de la sostenibilidad, de manera de contribuir a la reducción de la pobreza y la distribución progresiva del ingreso; el uso eficiente y responsable de los recursos naturales; y el desarrollo económico de nuestros países.

Existen importantes desafíos a nivel ambiental, en particular en lo relativo a la adaptación al cambio climático, y a nivel social, en asegurar que el sector sea inclusivo, destacó.

Asimismo dijo que personalmente continúa enfatizando la necesidad de no perder de vista el carácter regenerativo de las prácticas productivas y “recuperar el daño que se ha hecho a la naturaleza”.

El documento declara además, que conforme a la Agenda 2030 que busca avanzar en medios de implementación efectivos, entre otros, propiciando mecanismos de financiamiento adecuados, inversiones en nuevas tecnologías e innovaciones orientadas a incrementar la productividad de forma sostenible, favoreciendo la transferencia de tecnología y la capacitación técnica.

3) RESPONSABILIDADES COMUNES PERO DIFERENCIADAS.

El tercer punto fue la explicitaron las responsabilidades comunes pero diferenciadas. Todos los países deben cooperar para la preservación del medio ambiente, pero, teniendo en cuenta las responsabilidades históricas, así como las capacidades nacionales por su nivel de desarrollo y condición socioeconómica. Los países menos desarrollados son los más susceptibles a los impactos del cambio climático, debido a factores físicos, sociales y económicos.

Uriarte dijo que «si bien Uruguay seguirá trabajando por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que produce la ganadería, el verdadero objetivo es promover aquellas estrategias que resulten en la descarbonización de la atmósfera». Principalmente, atendiendo al campo natural y la forestación.

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), reconoce que, tanto históricamente como en la actualidad, la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo han tenido su origen en los países desarrollados.

En consecuencia, expresó el mandatario, los países que tienen responsabilidad principal, histórica y presente, por la degradación ambiental deberían proveer las herramientas económicas y tecnológicas adecuadas que permitan a los países en desarrollo mejorar la sostenibilidad de su producción.

4) LA TRANSICIÓN JUSTA Y EL RESPETO A LAS DIVERSIDADES LOCALES.

En cuanto al siguiente tema Uriarte dijo que hay que ser respetuoso ya que no hay un sistema único productivo: la Transición justa y el respeto a las diversidades locales.

“La transición hacia la sostenibilidad en los sistemas productivos debe ser gradual y en las formas y tiempos que decida cada país en base a su realidad productiva, económica y social”.

Es fundamental que sean reconocidas y respetadas las realidades locales de las diferentes regiones del mundo y sus particularidades productivas, sociales y ambientales, expresa el acuerdo. Y agregó: No hay un modelo único de desarrollo que sirva a todas las naciones del mundo, así que es fundamental una visión inclusiva de la sostenibilidad de los sistemas alimentarios con soluciones que se adapten a las realidades y necesidades locales, basados en argumentos científicos sólidos. Por ello compartimos la necesidad de establecer mecanismos que garanticen que esta transición se realice “sin dejar a nadie atrás”, sin afectar la producción de alimentos y dando la seguridad que no se verá afectada la calidad de vida de nuestros productores, especialmente los más vulnerables.

5) PAGO POR SERVICIOS ECOSISTÉMICOS.

“América Latina y el Caribe es la mayor región proveedora de servicios ecosistémicos a nivel mundial, abarcando más de la mitad de los bosques primarios y de la biodiversidad mundial. Coincidimos que la comunidad internacional se debe un debate franco y profundo para concretar de forma urgente sistemas eficientes de cuantificación y capitalización de las externalidades positivas globales resultantes de los servicios ecosistémicos que se generan en los sistemas agropecuarios o agroforestales”.

6) GÉNERO Y PUEBLOS ORIGINARIOS.

En este punto Uriarte dijo que Uruguay es líder en el trabajo en políticas de género, en especial en el MGAP y que no duda que será tenida como ejemplo por otros países.

Las mujeres rurales cumplen un rol central en la seguridad alimentaria, especialmente en la producción familiar, campesina e indígena y son especialmente vulnerables al cambio climático en nuestro sector.

La población indígena presenta tasas de pobreza que son en promedio dos veces más altas que para el resto de los latinoamericanos.

Debemos acordar mecanismos efectivos que permitan cerrar las brechas de género, ya que representan un factor clave para la reducción de la pobreza y el logro de sistemas alimentarios sostenibles, económica, social y ambientalmente.

7) COOPERACIÓN INTERNACIONAL.

La Cooperación  Internacional ubicada en el octavo lugar, hace referencia al valor de la cooperación internacional como herramienta para compartir experiencias, transferir conocimiento y tecnología y crear sinergias positivas para la acción climática y la sostenibilidad ambiental.

“Se deben fortalecer las acciones de cooperación sur – sur, ajustadas a las necesidades locales”, expresó.

8) COMERCIO INTERNACIONAL.

Finalmente, el ministro se refirió al comercio internacional sobre el que dijo que es fundamental lograr de un sistema de comercio internacional más justo, transparente y previsible.

Los subsidios distorsivos de la producción y el comercio, así como las barreras  paraarancelarias son negativos para los consumidores y productores.

Desde CAS “hacemos un llamamiento a los miembros de la OMC (Organización Mundial del Comercio) a limitar y a reducir, al menos a la mitad, de aquí a 2030, la suma de los niveles autorizados de ayuda interna causante de distorsión del comercio y la producción que se mantienen actualmente en la agricultura a nivel mundial. Las medidas que se impongan deben ser basadas en evidencia científica, ya que a veces dificultan el acceso a la alimentación por tratarse de medidas paraarancelarias”, expresó el jerarca.

Las contribuciones de los distintos miembros de la OMC a estas reducciones tendrán que ser proporcionales a la magnitud de los niveles autorizados actuales de esos miembros y a su posible repercusión en los mercados mundiales, y tener en cuenta las necesidades de los distintos miembros en materia de desarrollo, a fin de lograr que se alcance el objetivo a nivel mundial para 2030.  El comercio abierto desempeña un papel fundamental para garantizar y respaldar la seguridad alimentaria mundial y el cumplimiento de los ODS. Atento a ello, insistimos en la necesidad de avanzar de forma decidida con el proceso de reforma de la agricultura en el marco de la OMC, concluye el documento.

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