Economista Munyo: Uruguay tiene que procesar una reforma en tres frentes simultáneos

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Informe de Todo el Campo

Uruguay tiene que procesar “una reforma de tres frentes al mismo tiempo” dijo el director de Ceres el Ec. Ignacio Munyo. Esos frentes son “lograr mejor inserción en el mundo y precios en el exterior”; el “revisar los costos mejorando las regulaciones laborales y de producción en todos los sectores”; y “reducir los costos de los insumos para producir como la energía y los combustibles”. Si no se acata eso Uruguay no es sostenible porque hay una inconsistencia “entre los ingresos y el nivel de vida que tiene el país con la calidad de sus motores productivos para generar los niveles de productividad necesarios para mantener ese nivel de ingresos”.

Entrevistado en el programa Diario Rural (radio Rural), Munyo  señaló que hay que mirar “la recuperación y qué es lo que tenemos que hacer para que la salida de la crisis sea de la mejor manera posible y que sea sostenida en el tiempo”, y explicó que hay que tener en claro que si Uruguay se recupera pero vuelve al mismo lugar en qué estábamos eso nos pone  en una situación recesiva y en caída como estábamos desde mediados del año pasado hasta comienzos de este año.

Para evitar eso debemos tener una recuperación tal que el crecimiento “siga de largo”. Con ese fin “tenemos que hacer muchas cosas y llevar a cabo una agenda de reformas proinversión que determina una agenda procrecimiento para poder aprovechar esta oportunidad que estamos teniendo gracias al manejo ejemplar desde el punto de vista sanitario que puso a Uruguay en el mapa del mundo. Desde la época en que el gobierno de José Mujica  legalizó la marihuana Uruguay no tenía una visibilidad global”, comentó.

El economista subrayó que con “el manejo de la crisis sanitaria, en una lucha que no está terminada, se generó es una atención permanente de todos los medios de prensa internacional y específicamente financieros”. Es “muy difícil que los medios financieros mencionen a Uruguay dado su tamaño y relevancia en los mercados internacionales”, apuntó Munyo, “por eso hay muchos inversores interesados”.

Pero advirtió que “si Uruguay no cambia la situación de rentabilidad y costos” se estará impidiendo “que este interés global y regional de invertir en el país se materialice en producción que contrate personas, genere valor agregado y produzca”.

“NO SE HAN GENERADO CAMBIOS ESTRUCTURALES QUE GENEREN RENTABILIDAD EMPRESARIAL”.

“Es verdad que han llegado inversores desde Argentina, pero la mayoría  se canaliza en propiedades inmobiliarias, no en inversión directa y productiva porque las condiciones que tenía el país antes del coronavirus no han cambiado, no se han generado cambios estructurales que generen rentabilidad empresarial. El retorno es muy pequeño y casi nulo en algunos lugares porque los costos que crecieron tanto en todos estos años se llevan todos los ingresos”, añadió.

URUGUAY ESTÁ DIVORCIADO CON LA REALIDAD.

En otro orden el director de Ceres dijo que “Uruguay no puede darse el lujo de pagar anualmente U$S 140 millones para vender carne a China”. Y China con la carne es un ejemplo de todos los aranceles que se deben pagar para exportar, lo que constituye “un lujo que no es sostenible”.

“Uruguay ha logrado generar un nivel de ingreso que ha ido creciendo en el tiempo” y eso “ha encarecido al país”, y “alrededor de ese costo hay un costo laboral de regulación y no de ingresos, que no se traduce en bienestar y mejores condiciones de vida para los trabajadores sino que son trabas anacrónicas frente al avance de la tecnología” y de esa forma “no se  contribuye con el país ni con el trabajador”, aseveró.

Todo eso genera “un divorcio ente la realidad y lo que tenemos en el país” con “servicios públicos como los combustibles, la energía eléctrica, el agua, todo se suma y están mucho más elevados que otros países de la región”.

Para cambiar eso hay que procesar “una reforma de tres frentes al mismo tiempo: lograr mejor inserción en el mundo y precios en el exterior, revisar los costos mejorando las regulaciones laborales y de producción en todos los sectores, y reducir los costos de los insumos para producir como la energía y los combustibles”.

“Hay una consistencia entre los ingresos y el nivel de vida que tiene el país con la calidad de sus motores productivos para generar los niveles de productividad necesarios para mantener ese nivel de ingresos”, definió.

FORTALEZA FINANCIERA DEL ESTADO.

Respecto al argumento que suelen repetir los dirigentes del Frente Amplio sobre la fortaleza financiera, Munyo dijo que eso se debe a una política de Estado que comenzó con el gobierno del Dr. Jorge Batlle.

El Uruguay previo al coronavirus, “de diciembre del 2014 a febrero de 2020, tuvo una caída sostenida del nivel de empleo, perdiendo más de 60.000 puestos de trabajo” por diferentes razones. “El mercado de trabajo se había deteriorado mucho”, dijo el director de Ceres.

Agregó que “la inversión también” retrocedió “desde 2015 en forma sostenida”. “La inversión es el motor del crecimiento económico, en particular la inversión extranjera directa que son los ingresos que vienen para producir, no para comprar deuda y financiar el déficit fiscal que eso sí seguía viniendo. Lo que dejó de venir en 2015 y prácticamente desapareció hasta 2020 fue la inversión extranjera directa”. “En los últimos cuatro años era más grande el monto de recursos que los uruguayos invirtieron  en Paraguay y Bolivia que lo que todos el resto del mundo invirtió en Uruguay”.

Esos son datos que hacen “irrelevante la discusión sobre en qué se gastó, porque además lo importante es saber si esos gastos se van a poder seguir pagando. Hay que mirar para adelante”, adujo.

“En materia financiera la oposición resalta algo que es cierto y que es que el país está mejor posicionando que en 2001”, pero eso “es una política de Estado que se inició en la segunda mitad del gobierno del Dr. Jorge Batlle y que se mantiene en los 15 años del gobierno del Frente Amplio. Uruguay está mejor financieramente, pero lamentablemente eso no alcanza”, acotó el economista.

CERES CONTRIBUYE A LOS DEBATES DE LA SOCIEDAD.

Munyo recordó que Ceres se fundó en 1985 y que “es una institución que se dedica a analizar y proponer políticas públicas” de forma “independiente de los partidos políticos”, contribuyendo así a que se den “debates informados sobre los factores de reformas que el país tiene por delante en cada momento y período de su historia”.

Con una “visión de mediano y largo plazo” ese Centro realiza aportes “más allá de la coyuntura de recesión en que está el país desde el primer trimestre”.

“La misión de Ceres influir en la opinión pública, en los debates, con datos para poder colaborar a impulsar la agenda que Ceres cree que es conveniente para el país y que implica abrir más la economía”, lo cual “ha sido postergado constantemente”.

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